Sociedad
Son las palabras
Por Juan Torres Esquivel
Tanto chairos como fifís están dando maromas, en función de beneficiar o justificar sus intereses. Ambos dañan a la sociedad.

En los últimos días, México vivió nuevamente un clima de polarización en las redes sociales, debido a dos hechos que parecieran aislados pero, en el fondo, vuelven a mostrar lo dividida que está nuestra sociedad.

El primer capítulo lo vivimos en el marco de los festejos patrios. A través de una publicación en Facebook, la usuaria Ximena García, piloto de Interjet, expuso su deseo de que se arrojara una bomba al Zócalo de la Ciudad de México, lugar donde se realizaba el primer Grito del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Rápidamente, este tema se conviritó en una tendencia nacional con el hashtag #LadyBomba y los usuarios afines a la 4T exigieron a la aerolínea despedir a su empleada.

En contraste con lo anterior, opositores al presidente defendieron a la usuaria y consideraron el mensaje como sólo un comentario de mal gusto, inscrito en su libertad de expresión. La pregunta es, ¿se puede permitir la libertad de expresión ante estas expresiones de odio? Muchos de nosotros nos hemos horrorizado por las masacres en las escuelas de EEUU y debemos reconocer que muchas de ellas comenzaron con un post.

En el otro lado de la moneda, encontramos el caso del ex titular del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Pedro Salmerón, quién calificó a los asesinos del empresario Eugenio Garza Sada como un "comando de valientes jóvenes". Esta expresión nuevamente dividió a los mexicanos entre quienes defendían el uso de dicho adjetivo mediante el contexto histórico que se vivía en aquél momento y quienes condenaban que el calificativo fuera utilizado para "glorificar" a los secuestradores y asesinos de un prominente mexicano.

Ciertamente el adjetivo "valiente" podría aplicar tomando en cuenta el contexto histórico de la época; sin embargo en el contexto actual, de un México cada día más violento, que acumula más de 23 mil 700 personas asesinadas, difícilmente podemos justificar que se considere "valientes" a un grupo de secuestradores y asesinos.

En ambos casos, me recuerdan a lo que el político estadounidense Ben Sasse describe en su libro Them: Why We Hate Each Other-and How to Heal, donde dice que México está dividido porque somos incapaces de reconocer nuestros propios errores. Estamos perdiendo nuestro sentido de comunidad, viendo al "otro" como nuestro enemigo cuando en realidad todos formamos parte de una misma comunidad.

Por otro lado, los mexicanos estamos usando el lenguaje con ligereza, olvidando que las palabras pesan y que, en un contexto de alta viralización, todo lo que escribamos en nuestras propiedades digitales (públicas o privadas) pueden trascender hasta volverse una tendencia nacional.

Tanto "chairos" como "fifís" están dando "maromas" (como coloquialmente se le conoce a cambiar de opinión), en función de beneficiar o justificar sus intereses. Sin embargo, debemos de reconocer que, en efecto, ambos lados están dañando por igual a la sociedad.

Ninguno de los dos lados está siendo beneficiado de este clima de polarización, pero ambos lo siguen utilizando como un arma política. Ximena representó un 52% de negativos para la postura de la "libertad de expresión" y por el otro lado el tema Pedro Salmerón, le representó 30% de negativos hacia aquellos que apoyan el proyecto del Presidente de Andrés Manuel López Obrador.

Es igual de lamentable defender un post sobre el bombardeo de civiles en el marco de un festejo patrio, así como de calificar como valientes a una banda de secuestradores. Es necesario que ambos lados comiencen a moderar el discurso, en redes y en la arena pública. La sociedad mexicana no puede permitirse ser más violencia, tenemos suficiente con la generada por los grupos criminales, como para que a ello le sumemos, masacres generados por el discurso del odio, como los hemos visto en Nueva Zelanda, Sri Lanka o Estados Unidos.

Ojalá logremos reencontrarnos y entender que los únicos beneficiados de esta división social son aquellos que más daño han hecho a nuestra sociedad. La cuarta transformación tiene la oportunidad de comenzar a hacer las cosas de manera distinta a lo que en el pasado nos tenían habituados. Ojalá tanto los simpatizantes de esta administración, como sus opositores entiendan que este clima de odio y división no están sirviendo en fines prácticos a lograr generar una mejor sociedad. Que nos permita reencontrarnos y trabajar hacia una sociedad con mayor progreso, libertades y con mayor pluralidad política.


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