Transporte
Una semana sin taxis o un futuro sin ellos
Por Juan Torres Esquivel
¿Qué harán quienes exigen una regulación para las plataformas, cuando su herramienta de trabajo será su reemplazo?

Esta semana, vimos en la CDMX una nueva lucha entre diversas plataformas de transporte (Uber, Didi, Cabify, Beat) y los operadores de taxis. Básicamente, lo que están buscando las asociaciones de taxistas es que las autoridades regulen a las plataformas, imponiéndoles las mismas condiciones con las que actualmente operan las concesiones de transporte público.

Para poder funcionar, los taxistas tienen que "pasar revista", exámenes, comprar placas y tener ciertos permisos de operación, mientras que las plataformas son libres y no tienen ningún costo asociado a su funcionamiento. Esta situación, sin duda, representa para los taxistas una competencia desleal que los ha llevado a exigir mayor regulación.

Sin embargo, debemos decir que el fracaso del transporte público en el área metropolitana es multifactorial y poco tiene que ver con las preferencias que tienen o no las empresas extranjeras, por lo que la solución no se dará sólo imponiendo una mayor regulación a las plataformas.

Lo que ocurrió con el transporte en la CDMX se puede entender a través del concepto "capitalismo de cuates", que los escritores Daron Acemoglu y James A. Robinson, analizan en su libro "Por qué fracasan los países", y definen como el capitalismo nocivo y uno de los principales factores del fracaso económico de las naciones.

El "capitalismo de cuates" fue la norma con la que los taxis y el transporte público crecieron en la capital, gracias a que el "amigo" del funcionario en turno ganaba la concesión para operar el transporte, con lo que se beneficiaba directamente. Este esquema fue creando pequeños feudos de poder que cooptaron el mercado, abusando de los consumidores y generando monopolios en el transporte, con lo que se cerraron las puertas a la competencia, la calidad y, por lo tanto, a la innovación.

Aún es común subirte a un taxi y encontrarte con un carro que no cuenta con las medidas de seguridad necesarias para un viaje seguro, incluso a conductores poco capacitados en la atención al usuario. No dudo que estos problemas existan también dentro de las plataformas digitales, pero la capacidad de evaluar a un conductor y generar reportes dentro del sistema, empodera al usuario a tener más calidad en el servicio que va a recibir. Incluso, en algunos lugares como el Estado de México, los taxistas fijan los precios de acuerdo a su criterio, ¿acaso esto no es un abuso hacia quienes por necesidad buscan transitar en la zona metropolitana?

Todos estos abusos han sido solapados por una red de "cuates" que a cambio de una lanita los protegen frente a las amenazas de la innovación y el cambio.

Sin embargo, la transformación digital y su innovación difícilmente va a poder ser detenida por esta red de amiguismo político. La industria del transporte público mexicano se sentó en su zona de confort, mientras que Uber y las plataformas digitales luchaban por conquistar los diferentes mercados, pues éstas le apostaron a la innovación y a la calidad en el servicio, hoy Google ya desarrolla un auto que se conducirá solo.

¿Qué harán esos taxistas que hoy exigen una regulación para las plataformas, cuando se enfrenten a la realidad de que su herramienta de trabajo será su reemplazo? La culpa no es del taxista de "a pie", la responsabilidad está en manos de esas estructuras corporativas y a sus cómplices en el Gobierno que secuestraron a la industria y la asfixiaron entre tanta corrupción.

En redes sociales, circula un video de los bloqueos, en donde un usuario grita a los taxistas que estaban deteniendo la circulación, "queremos Uber", este video cuenta con las de 8 mil RTs y medio millón de views y parece reflejar claramente sentir de los usuarios digitales. De acuerdo con la herramienta de medición digital Xpectus, las marchas del lunes le significaron un 34% de negativos al gremio de los taxistas. Incluso por dos días consecutivos el hashtag #UnaSemanaSinTaxis se ha posicionado como tendencia de conversación, en ella se pide a los usuarios boicotear al gremio por el caos generado ayer. Mientras los beneficios del capitalismo de cuates se lo llevan unos cuantos, las consecuencias negativas de sus decisiones están afectando a todo el sector. Pagan justos por pecadores.

La innovación tecnológica no se va a detener y lamentablemente nuestro gobierno no está reaccionando con la rapidez que los cambios ameritan. Hoy los taxistas son quienes están siendo afectados y quienes están ahorcando a la capital, no obstante el día de mañana serán miles de trabajadores los que estarán protestando en las calles porque no fueron capacitados para poder superar los cambios que la innovación digital y la automatización del empleo está imponiendo al mundo moderno.


Publicar un comentario
Para enviar su comentario debe confirmar que ha leido y aceptado el reglamento de terminos y condiciones de LPO
Comentarios
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento de terminos y condiciones será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.